El libreto arrancó complicado para el cuadro cardenal. Sobre el minuto 26, las venezolanas pegaron primero con un cobro de penal ejecutado por Emaiver Mota. Pero si algo ha caracterizado a este equipo es que no se cae mentalmente. Justo cuando parecía que el primer tiempo terminaba con sabor amargo, apareció Katherine Valbuena al 44′ para igualar las cosas, seguida inmediatamente por Mariana Zamorano, quien desde los once pasos le dio la vuelta al marcador en el quinto minuto de adición. Un cierre de primera mitad perfecto.
Sin embargo, en el fútbol continental no te puedes descuidar ni un segundo. Apenas los equipos se estaban acomodando para el complemento, Fabiola Solorzano clavó el 2-2 al minuto 47. Fue un baldado de agua fría que obligó a Santa Fe a remar nuevamente contra la corriente.
Los minutos pasaban, el desgaste físico era evidente y el empate parecía ya firmado en la libreta de todos. Pero faltaba un último suspiro. En el minuto 90’+2, cuando el oxígeno escasea y la pelota quema, Andrea Pérez se vistió de heroína para empujar el balón y desatar el grito sagrado de victoria de toda la hinchada santafereña.
Con esta muestra de carácter, Santa Fe arranca pisando fuerte, acomodándose en lo más alto del Grupo A junto a Corinthians. Ahora toca recuperar piernas y afinar detalles, porque el siguiente examen se llama Colo-Colo. Y en esta Libertadores, ya quedó claro que nadie va a regalar nada.

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