Sebastián Villa y Álvaro Montero, a un paso de convertirse en nuevos jugadores de Boca Juniors

Boca Juniors está muy cerca de oficializar dos incorporaciones colombianas para afrontar la nueva temporada. Sebastián Villa y Álvaro Montero ya se encuentran en Buenos Aires y este lunes realizaron los exámenes médicos previos a la firma de sus contratos con el club argentino.

Si no surge ningún inconveniente en las revisiones médicas, ambos futbolistas firmarán vínculo con el conjunto xeneize hasta diciembre de 2030, reforzando una plantilla que vuelve a apostar por el talento colombiano.

En el caso de Sebastián Villa, el atacante de 30 años regresa a Boca tras tres temporadas fuera del club. Su salida en 2023 estuvo marcada por problemas judiciales que llevaron a la institución a finalizar su vínculo, pero sus destacadas actuaciones con Independiente Rivadavia terminaron por abrirle nuevamente las puertas del equipo azul y oro.

La operación se cerró en 6,5 millones de dólares, una cifra importante para el mercado argentino y que refleja la confianza de Boca en recuperar a un futbolista que dejó huella durante su primera etapa con el club. Villa disputó seis temporadas con el Xeneize, conquistó varios títulos nacionales y fue una de las principales figuras ofensivas antes de su salida.

Por su parte, Álvaro Montero dará el salto más importante de su carrera. El arquero colombiano, con experiencia en la Selección Colombia, llega procedente de Vélez Sarsfield, luego de destacarse anteriormente con Deportes Tolima y Millonarios, equipos donde se consolidó como uno de los mejores porteros del fútbol colombiano.

Boca Juniors confirmó que ambos jugadores cumplirán con los estudios médicos y, de no presentarse inconvenientes, serán anunciados oficialmente como nuevos refuerzos en las próximas horas.

Con la llegada de Villa y Montero, el club de La Bombonera vuelve a contar con una fuerte presencia colombiana, siguiendo una tradición que dejó nombres históricos como Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez, Mauricio ‘Chicho’ Serna, Fabián Vargas, Edwin Cardona, Wilmar Barrios, Frank Fabra y Jorman Campuzano, futbolistas que marcaron una época defendiendo la camiseta xeneize.

Ahora, tanto Sebastián Villa como Álvaro Montero tendrán el reto de escribir un nuevo capítulo en Boca Juniors, un club donde la exigencia siempre es máxima y donde ambos buscarán convertirse nuevamente en protagonistas.

¡Goleada, pibes y clasificación! River aplastó 3-0 a Blooming y se metió directo en octavos de la Sudamericana

No era una noche fácil en Núñez. El Monumental venía golpeado tras la final del Apertura y el murmullo se sentía en el aire. Pero River Plate reaccionó a tiempo: con un segundo tiempo demoledor, venció 3-0 a Blooming, cerró el Grupo H como líder invicto y selló su pasaje directo a la próxima fase de la Copa Sudamericana.

El clima estaba espeso. Con las tribunas al 65% debido al frío y el dolor de la final pasada contra Belgrano, el equipo de Eduardo Coudet salió obligado a ganar para asegurar el primer puesto. Y la noche empezó con el corazón en la boca: a los 9 minutos, el árbitro cobró penal para el local tras una falta sobre Tomás Galván.

Maximiliano Salas tomó la pelota con la presión del mundo sobre sus hombros. Cruzó el remate, pero el palo izquierdo le ahogó el grito. La ineficacia y las atajadas del arquero boliviano Gustavo Almada estiraron el 0-0 hasta el descanso, despidiendo al equipo bajo un manto de silbidos.

En el complemento se vio la rebeldía millonaria. Lucas Martínez Quarta, el gran capitán y figura del partido, se cargó el equipo al hombro. Primero avisó con una chilena espectacular y, apenas unos minutos después, metió una asistencia quirúrgica dentro del área.

Al minuto 11 del segundo tiempo, Maxi Salas tuvo su revancha esperada, definió cruzado al primer palo y desató el grito contenido de todo el estadio. ¡Grito de desahogo total!

Luego, al minuto 23, tras una falta sobre Joaquín Freitas, el VAR ratificó un nuevo penal. Esta vez, Fausto Vera se hizo cargo de la ejecución y, con un remate seco al medio, marcó su primer gol con la banda roja para el 2-0.

Con el partido totalmente controlado y Blooming desmoronado, el Chacho Coudet mandó a la cancha a los chicos del club. A los 39 minutos, tras otra gran jugada colectiva, el juvenil Lucas Silva recibió afuera del área y sacó un derechazo teledirigido al palo. ¡Un golazo infernal para el 3-0 definitivo y su bautismo de gol en Primera!

El dato que emociona a todo Núñez: River terminó el partido jugando con 11 futbolistas surgidos de sus divisiones inferiores en cancha. Identidad pura.

¡Milagro en la altura! Independiente Rivadavia asaltó Bolivia, goleó 3-1 a Bolívar y va por América

Hay páginas en la historia que se escriben con letras de oro. Lo que hizo la Lepra mendocina en la siempre temible altura de Bolivia no fue un triunfo más: fue una demostración de hombría, carácter internacional y puro fútbol. Con una ráfaga brutal, venció 3-1 a Bolívar y consolidó una clasificación histórica a los octavos de final de la Copa Libertadores.

No era una parada sencilla. El estadio “Tahuichi” Ramón Aguilera Costas ardía y Bolívar buscaba hacer valer los efectos de la altura desde el arranque. El equipo mendocino aguantó los trapos con un orden táctico impecable, pero la noche se puso verdaderamente de película justo antes de irse al descanso.

A los 46 minutos del primer tiempo, en la última jugada, Leonel Bucca capturó un rebote en el área y, tras eternos minutos de revisión del VAR, desató el primer grito sagrado de la noche. ¡1-0 y al vestuario con la ilusión por las nubes!

En la segunda mitad, Martín Cauteruccio puso el empate parcial 1-1 para Bolívar y el fantasma del cansancio físico empezó a acechar. Pero Alfredo Berti movió el banco con maestría: mandó a la cancha a Sebastián Villa y el partido se rompió por completo.

Cuando el partido moría en el descuento y el sufrimiento era total, la jerarquía inclinó la balanza. Al minuto 91, Sebastián Villa frotó la lámpara, armó una contra letal y definió con una clase total para clavar el 2-1. Tres minutos más tarde, a los 94, con el equipo local totalmente entregado, Diego Crego mandó la pelota al fondo de la red para estampar el 3-1 definitivo. ¡Goleada, delirio y pasaje sellado!

Mendoza no duerme. La Lepra ya está entre los mejores 16 equipos del continente y demostró que su debut absoluto en el torneo más importante de América no es una casualidad. ¡A octavos con el pecho inflado de orgullo!

EL CALAMAR DE LOS MILAGROS

Platense venció a Corinthians en Brasil por un histórico 2-0 y se clasificó a los octavos de final de la Copa Libertadores.

Nadie creía en ellos; hasta las apuestas los daban perdedores. Sin embargo, Platense está acostumbrado a ganar en territorios hostiles. En este caso, derrotó sin atenuantes a un conjunto local plagado de grandes nombres, como Memphis Depay, que no pudo hacer nada ante la voracidad del equipo argentino.

El encuentro demostró una tendencia clara. Corinthians tuvo el balón en un 77% de posesión, pero jamás pudo penetrar la férrea defensa de los visitantes, quienes tuvieron 10 remates en total, cinco de ellos al arco. Mientras tanto, los dirigidos por Fernando Diniz buscaron el arco rival con 14 intentos, pero solo lograron cinco tiros concretos.

A los 20 minutos de la primera mitad, una jugada al límite terminó en penal para la visita tras la revisión del VAR. La tensión se cortaba con un hilo.

Franco Zapiola tomó la pelota. En sus hombros cargaba el sueño de un barrio entero, de generaciones de hinchas que sufrieron en las malas y que jamás imaginaron pisar San Pablo en el torneo más importante de América. Con una templanza de acero, acomodó el remate, cruzó el disparo y desató el primer grito sagrado: ¡Gol de Platense! ¡1-0 y delirio total!

En el complemento, el local quemó las naves. Mandó a sus laterales al ataque y acechó el arco de Borgogno, quien se convirtió en una pared humana impenetrable. Platense defendía con el alma, mutando a una línea de cinco para aguantar los trapos.

Hasta que, a los 56 minutos, el destino decidió premiar la viveza criolla. El arquero de Corinthians, Hugo Souza, cometió un error garrafal en la salida por abajo. La pelota quedó flotando y, con la astucia de los que saben, Zapiola la capturó y definió por arriba, con una vaselina deliciosa que viajó en cámara lenta hacia la red.

¡2 a 0! Doblete histórico del ’10’ y clasificación sellada. El banco de suplentes explotó, las lágrimas bajaron por las mejillas de los hinchas que viajaron y el continente entero se paró a aplaudir.

Abrázate fuerte, hincha calamar. El debut continental absoluto de Platense no es un sueño, es una bellísima realidad. Vicente López está de fiesta y América ya sabe que a este equipo nunca hay que darlo por muerto. ¡A octavos de final con el orgullo gigante!

Belgrano campeón: la noche que cambió la historia del fútbol cordobés

Belgrano logró lo que durante décadas pareció imposible. El conjunto cordobés derrotó 3-2 a River Plate en una final inolvidable disputada en el estadio Mario Alberto Kempes y se consagró campeón del Torneo Apertura 2026, obteniendo el primer título de Primera División en toda su historia.

La conquista desató una locura total en Córdoba y quedó inmediatamente grabada como una de las noches más importantes en la historia del fútbol argentino.

El partido tuvo absolutamente de todo. River comenzó golpeando primero y parecía encaminado a quedarse con el título gracias al buen inicio del equipo dirigido por Eduardo Coudet. Facundo Colidio abrió el marcador y más adelante Tomás Galván volvió a adelantar al conjunto millonario cuando el encuentro estaba igualado.

Pero Belgrano nunca dejó de competir.

El equipo dirigido por Ricardo Zielinski mostró personalidad en los momentos más difíciles y encontró respuestas futbolísticas y emocionales cuando parecía contra las cuerdas. Leonardo Morales empató parcialmente tras una asistencia de Lucas Zelarayán y luego apareció Nicolás “Uvita” Fernández para convertirse en el gran héroe de la final.

El delantero marcó desde el punto penal después de una revisión del VAR y más tarde anotó el 3-2 definitivo que hizo explotar al estadio Kempes y dejó a miles de hinchas completamente desbordados de emoción.

La imagen del pitazo final recorrió todo el continente: jugadores llorando, hinchas invadiendo las tribunas y una ciudad paralizada celebrando el logro más grande de su historia deportiva.

Uno de los nombres más importantes de la campaña fue Lucas Zelarayán. El “Chino” regresó al club para liderar a Belgrano en el torneo más importante de su historia y terminó siendo clave tanto dentro como fuera de la cancha. Su jerarquía, liderazgo y conexión con la hinchada lo transformaron en uno de los símbolos de esta consagración histórica.

Otro protagonista fundamental fue el arquero Thiago Cardozo, quien sostuvo al equipo en varios momentos decisivos del campeonato y se convirtió en una de las figuras más destacadas del torneo.

Sin embargo, gran parte del mérito también recae sobre Ricardo Zielinski. El entrenador volvió al club donde ya había construido una historia inolvidable tras el ascenso frente a River en 2011 y ahora consiguió algo todavía más grande: darle a Belgrano la primera estrella de Primera División.

El título no solo representa un logro deportivo. Para los hinchas significa décadas de espera, frustraciones y fidelidad absoluta recompensadas finalmente con una vuelta olímpica histórica.

Las calles de Córdoba se llenaron inmediatamente después del partido. Miles de fanáticos coparon plazas, avenidas y barrios enteros celebrando una conquista que parecía imposible hace algunos años. El “Pirata” pasó de pelear históricamente por la permanencia a convertirse en campeón del fútbol argentino.

Además, la consagración aseguró la clasificación de Belgrano a la Copa Libertadores 2027, consolidando al equipo como una de las grandes revelaciones del continente.

La noche del Apertura 2026 ya quedó grabada para siempre en la memoria del fútbol argentino. Porque Belgrano no solo ganó un campeonato. Belgrano cambió su historia para siempre.