Hay triunfos que se celebran con millones de personas.
Y hay otros que nacen en el silencio, lejos de las cámaras, del reconocimiento y de los grandes patrocinadores.
Esta es una de esas historias.
Porque antes de convertirse en campeonas del mundo, las integrantes de la Selección Colombia Sub-19 femenina de hockey subacuático tuvieron que luchar una batalla mucho más difícil que cualquier final.
La de conseguir el dinero para poder viajar.
Mientras muchas selecciones llegaban a Turquía con el respaldo de sus federaciones, las colombianas tuvieron que convertirse en sus propias patrocinadoras.
Cada una necesitaba reunir cerca de 20 millones de pesos para cubrir tiquetes, hospedaje y participación en el Campeonato Mundial de Hockey Subacuático CMAS, disputado en la ciudad de Gebze.
Parecía una misión imposible.
Pero renunciar nunca fue una opción.
Fue entonces cuando nació una idea que terminaría cambiando la historia.
Vender café.
Sí…
Las mismas jóvenes que hoy son campeonas del mundo pasaban sus días ofreciendo bolsas de café para recaudar el dinero que les permitiera representar a Colombia.
Una de ellas era Ana Sofía Ríos Blandón, lateral de la Selección Colombia.
Junto a su madre, Paula Blandón, decidió convertir su pasión por el café en el motor que las acercaría al Mundial.
Todo comenzó hace cerca de un año y medio.
Aprovechando el emprendimiento cafetero de una familiar, empezaron a vender café con un objetivo muy claro: financiar el viaje a Turquía.
Sin embargo, el camino volvió a complicarse.
El emprendimiento familiar tuvo que detenerse por problemas de salud y parecía que el proyecto llegaba a su final.
Pero cuando todo parecía derrumbarse apareció una nueva oportunidad.
La empresa risaraldense Altamira Coffee, ubicada en Santuario, conoció la historia de estas deportistas y decidió unirse a la causa.
Juntos lanzaron una edición especial llamada «El Café de la Selección Colombiana de Hockey Subacuático», un café cultivado a 1.750 metros sobre el nivel del mar en las montañas de Risaralda.
Cada bolsa vendida representaba un pequeño paso hacia el sueño mundialista.
Cada compra acercaba un poco más a estas jóvenes a representar a Colombia frente a las mejores selecciones del planeta.
Y mientras ellas vendían café…
Nunca dejaron de entrenar.
Dividían sus días entre estudios, entrenamientos, competencias y jornadas de ventas.
Un desgaste físico y mental enorme.
Pero también una demostración de que los sueños se construyen trabajando.
Finalmente llegó el momento.
Turquía.
El Campeonato Mundial Sub-19 reunía a las mejores selecciones del planeta.
Colombia llegaba con la responsabilidad de mejorar el tercer lugar conseguido en la edición anterior.
Y desde el primer partido dejó claro que no había viajado simplemente para participar.
Las colombianas firmaron un campeonato perfecto.
No perdieron un solo partido.
Fueron avanzando ronda tras ronda con una defensa prácticamente impenetrable y un trabajo colectivo que sorprendió a todos.
Hasta que llegó el último desafío.
La gran final frente a Nueva Zelanda.
Noventa minutos separaban a Colombia de la gloria.
Y una vez más apareció el carácter de este equipo.
Con un partido impecable desde el punto de vista táctico, Colombia derrotó 1-0 a las oceánicas y conquistó el título mundial.
Sí…
Las mismas jóvenes que meses atrás recorrían calles y empresas vendiendo bolsas de café para completar el dinero del viaje…
Ahora levantaban el trofeo más importante del hockey subacuático juvenil.
Campeonas del mundo.
Pero la historia no termina ahí.
Tras conquistar el oro, Ana Sofía Ríos y su madre aprovecharon el momento para enviar un mensaje que refleja la realidad de cientos de deportistas colombianos.
Pidieron un mayor respaldo por parte de la Federación Colombiana de Actividades Subacuáticas y del Gobierno Nacional.
Porque consideran que ningún atleta debería tener que elegir entre entrenar para un Mundial o salir a vender productos para poder asistir a él.
Y aunque hoy celebran el título más importante de sus vidas, su proyecto continúa.
La idea es que el café siga financiando a futuras generaciones de deportistas para que otros jóvenes no tengan que renunciar a sus sueños por falta de recursos.
El Mundial de Turquía también dejó más alegrías para Colombia.
La Selección Sub-19 masculina conquistó la medalla de plata.
La Selección femenina Sub-24 obtuvo el bronce.
Y la Selección masculina Sub-24 finalizó en la cuarta posición.
Resultados que confirman que Colombia ya no es una sorpresa en el hockey subacuático.
Es una auténtica potencia mundial.
Porque hay historias que empiezan con una bolsa de café…
Y terminan con un país entero celebrando un campeonato del mundo.