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La selección de Estados Unidos continúa demostrando que está preparada para competir en los momentos decisivos del Mundial 2026. En un partido mucho más exigente de lo que reflejó el marcador, el equipo dirigido por Mauricio Pochettino derrotó 2-0 a Bosnia y Herzegovina y aseguró su clasificación a los octavos de final, dejando una imagen de carácter y madurez al superar más de media hora con un hombre menos.
El encuentro, disputado ante miles de aficionados estadounidenses, comenzó con un ritmo intenso. Bosnia no salió a especular y desde los primeros minutos intentó sorprender con transiciones rápidas y balones largos hacia sus atacantes. Incluso tuvo una de las primeras ocasiones claras del compromiso, obligando a la defensa local a intervenir con rapidez para evitar el primer gol de la noche.
Poco a poco, Estados Unidos fue adueñándose del balón. La circulación en el mediocampo comenzó a dar resultados y el conjunto norteamericano encontró espacios por las bandas gracias a la movilidad de sus extremos. Sin embargo, el orden defensivo bosnio complicó cada intento de ataque y durante buena parte del primer tiempo el marcador permaneció intacto.
Cuando parecía que ambos equipos se marcharían al descanso sin goles, apareció Folarin Balogun. El delantero aprovechó una jugada dentro del área en el tiempo añadido del primer tiempo para definir con tranquilidad y adelantar al conjunto estadounidense. El gol cambió completamente el panorama del partido y permitió que los dirigidos por Pochettino afrontaran la segunda mitad con mayor confianza.
El momento más polémico llegó al minuto 64. Tras una revisión del VAR, el árbitro mostró la tarjeta roja directa a Balogun por una acción sobre un defensor rival. La expulsión modificó por completo el desarrollo del encuentro y obligó a Estados Unidos a reorganizarse para proteger la ventaja.
Lejos de replegarse por completo, el equipo estadounidense respondió con personalidad. A pesar de jugar con diez futbolistas, mantuvo el orden defensivo, redujo los espacios y aprovechó cada recuperación para salir con velocidad al ataque. Bosnia adelantó sus líneas en busca del empate, pero dejó espacios que terminaron siendo decisivos.
La tranquilidad llegó a ocho minutos del final gracias a Malik Tillman. El mediocampista ejecutó un brillante tiro libre que dejó sin opciones al arquero bosnio y sentenció el compromiso con un gol que desató la celebración en las tribunas.
Más allá del resultado, Estados Unidos volvió a mostrar varios aspectos positivos. El equipo confirmó la identidad que ha construido Mauricio Pochettino desde su llegada al banquillo: presión alta, intensidad para recuperar el balón y un grupo capaz de competir incluso en circunstancias adversas.
La única preocupación para el cuerpo técnico pasa por la ausencia de Balogun en el próximo compromiso. El delantero ha sido una de las principales referencias ofensivas del equipo durante el torneo y su suspensión obligará al entrenador argentino a buscar alternativas para afrontar los octavos de final.
Por el lado de Bosnia y Herzegovina, la eliminación deja sensaciones encontradas. El conjunto europeo compitió durante buena parte del partido, generó ocasiones importantes y aprovechó la superioridad numérica en el tramo final, pero nunca encontró la precisión necesaria para romper el sólido trabajo defensivo de los estadounidenses.
Con este triunfo, Estados Unidos sigue alimentando la ilusión de protagonizar una de las mejores actuaciones de su historia en una Copa del Mundo. El apoyo de su afición, el crecimiento futbolístico del equipo y el trabajo realizado por Mauricio Pochettino convierten al USMNT en un rival cada vez más incómodo para cualquier selección que aspire al título. El siguiente desafío será aún mayor, pero los norteamericanos ya demostraron que tienen argumentos suficientes para seguir soñando en el Mundial 2026.

Hay partidos que se ganan con fútbol y otros que se ganan con carácter. Bélgica necesitó de ambas cosas para superar a una valiente selección de Senegal en uno de los encuentros más emocionantes de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Después de estar dos goles abajo en el marcador y con la eliminación prácticamente encima, los europeos reaccionaron en el momento justo para imponerse 3-2 tras el tiempo extra y asegurar su clasificación a los octavos de final.
Durante gran parte de la noche, el protagonismo fue de Senegal. El conjunto africano salió sin complejos, presionó alto y encontró rápidamente espacios para inquietar a la defensa belga. La recompensa llegó con los goles de Habib Diarra e Ismaïla Sarr, dos anotaciones que parecían encaminar una de las grandes sorpresas de la fase eliminatoria.
Mientras tanto, Bélgica acumulaba posesión de balón y buscaba constantemente el arco rival, pero le costaba transformar ese dominio en ocasiones realmente claras. Aun así, las estadísticas mostraban un partido muy equilibrado. Los belgas terminaron con 21 remates, 53 % de posesión, 629 pases completados y una precisión cercana al 89 %, mientras que Senegal respondió con 20 disparos, 6 remates al arco, 553 pases y un 86 % de efectividad, demostrando que nunca renunció al ataque.
Cuando el reloj marcaba los últimos minutos del tiempo reglamentario, apareció la jerarquía de los hombres de experiencia. Romelu Lukaku descontó al minuto 86 y cambió por completo el estado anímico del encuentro. Apenas tres minutos después, Youri Tielemans encontró el empate con un remate preciso que obligó a disputar la prórroga.
El tiempo extra mantuvo la misma intensidad. Ambos equipos buscaron el gol de la clasificación, aunque el desgaste físico comenzaba a sentirse. Senegal estuvo cerca de llevar la serie a los penales, pero en el último suspiro llegó la jugada que decidió el partido. Una falta dentro del área fue sancionada como penal y nuevamente Tielemans asumió la responsabilidad. Con enorme tranquilidad, venció al arquero africano y marcó el 3-2 definitivo en el minuto 120+5, desatando la celebración del conjunto belga.
Más allá de la clasificación, Bélgica dejó sensaciones encontradas. Demostró personalidad para reaccionar cuando parecía eliminada, pero también evidenció problemas defensivos que podrían costarle caro frente a rivales de mayor jerarquía en las siguientes rondas. La capacidad de reacción fue su mayor virtud, aunque el cuerpo técnico sabe que el equipo necesitará corregir varios aspectos si quiere pelear por el título.
Para Senegal, la eliminación deja un sabor amargo. El conjunto africano estuvo muy cerca de firmar una de las grandes sorpresas del campeonato y volvió a demostrar que puede competir de igual a igual contra cualquier selección del mundo. Durante buena parte del compromiso fue superior, generó peligro constante y obligó a Bélgica a jugar al límite de sus posibilidades.
Ahora, los Diablos Rojos continúan su camino en el Mundial 2026 con la confianza que otorgan las grandes remontadas. Superaron una noche que parecía imposible y siguen soñando con conquistar un título que persiguen desde hace décadas. Senegal, por su parte, abandona el torneo con la frente en alto, dejando una imagen de un equipo competitivo que vendió muy cara su derrota y protagonizó, junto a Bélgica, uno de los mejores partidos de esta Copa del Mundo.

La selección de Inglaterra evitó una de las mayores sorpresas de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El equipo dirigido por Thomas Tuchel derrotó 2-1 a la República Democrática del Congo en los dieciseisavos de final, pero necesitó una espectacular remontada en los últimos quince minutos para mantener vivo el sueño de conquistar el título.
El encuentro comenzó de la peor manera para los ingleses. Apenas a los 7 minutos, Brian Cipenga aprovechó un balón largo enviado por Chancel Mbemba, sorprendió a la defensa y venció a Jordan Pickford con un potente remate al primer palo para firmar el primer gol internacional de su carrera y silenciar a los miles de aficionados ingleses presentes en el estadio.
A partir de ese momento Inglaterra monopolizó el partido. Los británicos finalizaron con 16 remates, 8 disparos al arco, 54 % de posesión, 493 pases y una notable precisión del 92 %, cifras que reflejan el dominio territorial del conjunto europeo. Sin embargo, durante gran parte del compromiso se encontraron con una muralla llamada Lionel Mpasi. El arquero congoleño firmó una actuación sobresaliente con varias atajadas decisivas frente a Harry Kane, Jude Bellingham y Marcus Rashford, manteniendo con vida a su selección durante más de una hora.
La República Democrática del Congo también dejó una gran imagen. Con apenas 7 remates, 2 disparos a puerta y un 46 % de posesión, supo resistir la presión inglesa gracias a un bloque defensivo muy ordenado y a rápidas transiciones ofensivas que por momentos pusieron en aprietos a la defensa europea. Incluso, antes del descanso, Yoane Wissa estuvo cerca de ampliar la ventaja tras estrellar un balón en el poste.
Cuando parecía que Inglaterra se encaminaba hacia una eliminación histórica, apareció su capitán. En el minuto 75, Harry Kane conectó de cabeza un preciso centro del recién ingresado Anthony Gordon para igualar el marcador y devolverle la esperanza a los «Three Lions». Apenas once minutos después, el delantero del Bayern Múnich volvió a ser decisivo con un potente disparo desde fuera del área que viajó a casi 100 kilómetros por hora, imposible para Mpasi, firmando el 2-1 definitivo.
Con este doblete, Kane alcanzó los 13 goles en Copas del Mundo, superando al brasileño Pelé en la clasificación histórica de goleadores mundialistas y consolidándose como uno de los atacantes más determinantes de la historia del torneo.
El técnico Thomas Tuchel reconoció que su equipo tuvo que trabajar mucho más de lo esperado para conseguir la clasificación. Además, destacó el impacto de los cambios realizados en la segunda mitad, especialmente el ingreso de Anthony Gordon, cuya asistencia fue determinante para iniciar la remontada inglesa.
Aunque quedó eliminada, la República Democrática del Congo abandonó el Mundial con la frente en alto. En su primera gran participación internacional, el conjunto africano compitió de igual a igual frente a una de las grandes candidatas al título y estuvo a pocos minutos de protagonizar uno de los mayores batacazos de la historia reciente de la Copa del Mundo.
Ahora, Inglaterra deberá cambiar rápidamente el chip, porque en los octavos de final le espera un desafío de enorme magnitud: enfrentará a la selección anfitriona de México en el histórico Estadio Azteca, un escenario donde buscará confirmar que tiene las condiciones necesarias para pelear por su segunda estrella mundial.

La selección de México vivió una noche que quedará marcada en la memoria de su afición. Con una actuación convincente y un Estadio Azteca completamente entregado, el equipo dirigido por Javier Aguirre derrotó 2-0 a Ecuador y aseguró su lugar en los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Más allá del resultado, el triunfo representa un momento histórico: el Tri consiguió su primera victoria en una fase eliminatoria de un Mundial desde 1986.
El encuentro comenzó con intensidad, aunque una tormenta eléctrica retrasó el inicio del partido y obligó a modificar el horario previsto. Una vez el balón empezó a rodar, México tomó el control desde los primeros minutos, presionó alto y encontró rápidamente espacios para hacer daño a una selección ecuatoriana que nunca logró asentarse sobre el terreno de juego.
El primer golpe llegó a los 22 minutos, cuando Julián Quiñones culminó una rápida transición ofensiva para abrir el marcador. Apenas unos minutos después, Raúl Jiménez aprovechó un error en la salida de Ecuador, combinó con Quiñones y sacó un potente remate que terminó en el fondo de la red para desatar la fiesta en el Azteca. Los dos goles, ambos en la primera mitad, terminaron siendo suficientes para encaminar la clasificación mexicana.
Uno de los nombres propios de la noche fue el joven Gilberto Mora. Con solo 17 años, el mediocampista volvió a demostrar personalidad y calidad en un escenario de máxima exigencia, convirtiéndose en una de las grandes revelaciones del torneo. Su movilidad, visión de juego y capacidad para conectar el mediocampo con el ataque fueron determinantes para el dominio del conjunto mexicano.
En defensa, México volvió a mostrar la solidez que lo ha caracterizado durante toda la Copa del Mundo. La línea comandada por César Montes, Johan Vásquez y el arquero Raúl Rangel neutralizó cada intento de reacción de Ecuador, que terminó el compromiso sin encontrar los caminos para descontar. Con esta victoria, el Tri suma cuatro triunfos consecutivos y mantiene su arco invicto en el campeonato, un registro que no conseguía una selección mundialista desde Italia en 1990.
La frustración ecuatoriana quedó reflejada en los minutos finales con la expulsión de Piero Hincapié, quien vio la tarjeta roja tras un incidente fuera del balón, cerrando una noche para el olvido para el conjunto dirigido por Sebastián Beccacece.
Ahora, México espera al ganador del duelo entre Inglaterra y República Democrática del Congo para disputar los octavos de final. El equipo de Javier Aguirre llega con la confianza por las nubes y con la ilusión de seguir haciendo historia ante su gente.
El sueño mundialista continúa más vivo que nunca. Con un equipo sólido, figuras que atraviesan un gran momento y una afición que no deja de creer, el Tri ha demostrado que está preparado para competir con cualquiera y seguir escribiendo una página inolvidable en el Mundial 2026. 🇲🇽🏆

La selección de Francia sigue demostrando que está hecha para pelear por la Copa del Mundo. En una actuación llena de autoridad, los dirigidos por Didier Deschamps derrotaron 3-0 a Suecia y aseguraron su clasificación a los octavos de final del Mundial 2026, dejando claro que son uno de los grandes candidatos al título.
El gran protagonista de la noche volvió a ser Kylian Mbappé, quien firmó un doblete y confirmó el extraordinario momento que atraviesa en la cita mundialista. El delantero francés abrió el marcador justo antes del descanso con una brillante acción individual y, en la segunda parte, volvió a aparecer para sentenciar el encuentro. Entre ambos goles, Bradley Barcola amplió la ventaja tras una gran asistencia de Michael Olise, otro de los futbolistas más desequilibrantes del conjunto francés.
Aunque Suecia intentó competir durante los primeros minutos, la diferencia de calidad terminó inclinando el partido. Francia monopolizó la posesión del balón, generó constantes oportunidades de gol y prácticamente no permitió que el conjunto escandinavo inquietara el arco defendido por Mike Maignan. La movilidad de Mbappé, Barcola, Olise y Ousmane Dembélé volvió a convertirse en un problema imposible de resolver para la defensa sueca.
Con este triunfo, los franceses mantienen su paso perfecto en el campeonato. Después de superar la fase de grupos con victorias frente a Senegal, Irak y Noruega, ahora suman una nueva exhibición ofensiva y llegan a los octavos de final con la confianza por las nubes. Su próximo desafío será Paraguay, una de las selecciones revelación del torneo tras eliminar a Alemania.
Además del resultado, la noche dejó otro registro histórico para Mbappé. Gracias a su doblete, el atacante francés se convirtió en el máximo goleador de la historia de las fases eliminatorias de los Mundiales, reafirmando su condición como uno de los futbolistas más determinantes de la actualidad.
Francia sigue avanzando con paso firme y cada presentación fortalece la sensación de que tiene argumentos suficientes para volver a luchar por el título. Con una plantilla llena de talento, un ataque letal y un Mbappé en estado de gracia, Les Bleus enviaron un mensaje claro al resto de selecciones: están listos para ir por una nueva estrella.

Noruega sigue escribiendo una de las historias más destacadas de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El conjunto escandinavo derrotó 2-1 a Costa de Marfil en un compromiso intenso, disputado de principio a fin, y consiguió el boleto a los octavos de final gracias a un gol de Erling Haaland en los minutos finales.
Desde el pitazo inicial quedó claro que sería un duelo muy equilibrado. Costa de Marfil apostó por la velocidad de sus extremos y por la movilidad de Amad Diallo, mientras que Noruega buscó aprovechar la potencia física de Haaland y el desequilibrio de Antonio Nusa para generar peligro.
El marcador se abrió al minuto 39 cuando Antonio Nusa culminó una gran acción colectiva para poner en ventaja a los europeos. El tanto dio tranquilidad al equipo dirigido por Ståle Solbakken, que logró controlar el cierre del primer tiempo pese a la presión constante del conjunto africano.
En la segunda mitad, Costa de Marfil adelantó sus líneas y encontró el premio a su insistencia. Amad Diallo apareció al minuto 74 con una excelente definición para igualar el encuentro y devolver la esperanza a los campeones de África, que durante varios pasajes del partido fueron superiores en posesión y generación de oportunidades.
Cuando todo apuntaba a un tiempo extra, apareció la figura que todos esperaban. Al minuto 86, Patrick Berg filtró un balón preciso al área y Erling Haaland no perdonó. El delantero definió con categoría para establecer el 2-1 definitivo y desatar la celebración de miles de aficionados noruegos que sueñan con una actuación histórica en esta Copa del Mundo.
Costa de Marfil intentó reaccionar en los minutos finales y se volcó al ataque en busca del empate, pero la defensa noruega respondió con firmeza y el arquero Ørjan Nyland realizó intervenciones decisivas para conservar la ventaja hasta el silbatazo final.
Más allá del resultado, el encuentro dejó estadísticas muy parejas. Los africanos dominaron ligeramente la posesión del balón y generaron más remates al arco, mientras que Noruega volvió a demostrar una de sus principales virtudes: la eficacia en los momentos determinantes.
Con este triunfo, la selección noruega confirma el gran momento que atraviesa su generación de futbolistas. Liderados por Haaland, Martin Ødegaard, Antonio Nusa y un bloque defensivo cada vez más sólido, los escandinavos se consolidan como uno de los equipos que puede dar sorpresas en el Mundial.
Por su parte, Costa de Marfil abandona el torneo dejando una buena imagen. El equipo africano compitió de igual a igual frente a un rival de gran nivel, mostró personalidad durante todo el compromiso y estuvo muy cerca de forzar la prórroga.
Noruega, en cambio, mantiene vivo el sueño mundialista. Con un Haaland decisivo en los momentos importantes, la ilusión de seguir avanzando en la Copa del Mundo está más viva que nunca.

El Tour de Francia 2026 ya tiene a sus protagonistas y, una vez más, Latinoamérica dirá presente en la carrera más importante del ciclismo mundial. Del 4 al 26 de julio, seis corredores del continente buscarán abrirse paso entre los mejores del planeta en una edición que promete espectáculo desde la primera hasta la última etapa.
La edición número 113 de la Grande Boucle arrancará con un histórico Grand Départ en Barcelona, donde se disputará una contrarreloj por equipos de 19,6 kilómetros, un formato que no se veía desde 1971. A lo largo de 21 etapas, el pelotón recorrerá 3.333 kilómetros y afrontará un exigente desnivel acumulado de 54.450 metros, con cinco finales en alto y una etapa reina que podría decidir al nuevo campeón.
Mientras los focos apuntan a la batalla entre Tadej Pogačar, Jonas Vingegaard y Remco Evenepoel, en Latinoamérica la ilusión tiene nombre propio.
El ecuatoriano Richard Carapaz será nuevamente la gran referencia del ciclismo latinoamericano. El corredor del EF Education-EasyPost llega con la experiencia de haber subido al podio del Tour y con la libertad de buscar una destacada clasificación general o pelear victorias en las etapas de alta montaña.
Su capacidad para responder en los puertos más exigentes lo convierte en uno de los corredores que podría dar la sorpresa frente a los grandes favoritos.
Uno de los nombres que más expectativa genera es el del mexicano Isaac del Toro.
A sus 22 años, el corredor del UAE Team Emirates-XRG debutará en el Tour de Francia después de una temporada brillante que confirmó su enorme proyección. Su primera misión será respaldar a Tadej Pogačar en la lucha por el maillot amarillo, pero sus condiciones como escalador podrían permitirle brillar cuando la carretera empiece a inclinarse.
Para el ciclismo mexicano, su presencia representa un paso más hacia el regreso al protagonismo en las grandes vueltas.
Colombia será el país latinoamericano con mayor representación en esta edición del Tour de Francia.
Einer Rubio, del Movistar Team, buscará convertirse en protagonista de las escapadas de montaña y luchar por una victoria de etapa, un terreno donde ha demostrado sentirse cómodo durante las últimas temporadas.
Con el XDS Astana Team estarán Sergio Higuita y Harold Tejada. Higuita intentará aprovechar su explosividad en recorridos quebrados y finales explosivos, mientras que Tejada buscará destacarse en las jornadas de alta montaña gracias a su resistencia y regularidad.
Por su parte, Fernando Gaviria volverá a disputar la ronda francesa con el Caja Rural-Seguros RGA. El velocista antioqueño tendrá varias oportunidades para pelear los embalajes masivos y buscar una nueva victoria en el Tour, una competencia donde ya sabe lo que significa levantar los brazos.
El trazado del Tour de Francia 2026 parece diseñado para los especialistas en montaña.
Cinco llegadas en alto, el paso por el mítico Col du Galibier, una exigente etapa reina con más de 5.500 metros de desnivel y un espectacular doble ascenso al Alpe d’Huez convertirán esta edición en una de las más duras de los últimos años.
Ese perfil podría beneficiar especialmente a corredores como Richard Carapaz, Isaac del Toro, Einer Rubio y Harold Tejada, quienes tendrán la oportunidad de mostrar todo su potencial en las grandes cumbres.
Las expectativas son altas. Ecuador, México y Colombia llegan con corredores de perfiles muy diferentes, capaces de luchar por etapas, protagonizar fugas, disputar los sprints o incluso soñar con una destacada actuación en la clasificación general.
La cuenta regresiva ya comenzó y millones de aficionados estarán pendientes del rendimiento de estos seis representantes latinoamericanos, que buscarán escribir un nuevo capítulo en la historia del ciclismo del continente.
¿Cuál de ellos tendrá la mejor actuación en el Tour de Francia 2026? ¿Richard Carapaz, Isaac del Toro, Einer Rubio, Sergio Higuita, Harold Tejada o Fernando Gaviria? La respuesta empezará a conocerse desde el próximo 4 de julio, cuando el pelotón eche a rodar en Barcelona

Marruecos sigue escribiendo páginas inolvidables en la Copa Mundial 2026. La selección africana protagonizó una de las grandes sorpresas de los dieciseisavos de final al dejar en el camino a Países Bajos después de una intensa batalla que terminó definiéndose desde el punto penal.
El encuentro parecía inclinarse para los neerlandeses cuando Cody Gakpo abrió el marcador a los 72 minutos. Con el tiempo en contra y la eliminación cada vez más cerca, Marruecos no bajó los brazos. En el tiempo de reposición apareció Issa Diop, quien conectó un certero cabezazo para igualar el compromiso y desatar la locura entre los aficionados marroquíes.
El empate llevó el partido a la prórroga, donde Marruecos mostró mayor determinación. El equipo dirigido por Mohamed Ouahbi manejó mejor el balón, generó las ocasiones más claras y estuvo muy cerca de completar la remontada antes de llegar a los penales. Sin embargo, la figura del arquero neerlandés Bart Verbruggen mantuvo con vida a su selección.
Desde los once metros apareció la tranquilidad de los marroquíes. Con una gran actuación del arquero Yassine Bounou, Marruecos se impuso 3-2 en la tanda de penales, desatando una nueva celebración para un país que sigue consolidándose entre las selecciones más competitivas del panorama internacional.
Las estadísticas reflejaron el dominio africano durante buena parte del compromiso. Marruecos terminó con cerca del 70 % de la posesión, completó más de 780 pases con una precisión superior al 90 % y remató en varias oportunidades al arco rival, mostrando un fútbol asociativo que puso en serios problemas a una de las potencias europeas.
El triunfo confirma que el histórico cuarto lugar conseguido en Catar 2022 no fue una casualidad. Marruecos continúa creciendo, combina experiencia con una nueva generación de talento y vuelve a instalarse como un rival capaz de competir contra cualquiera. Con futbolistas como Achraf Hakimi, Sofyan Amrabat, Yassine Bounou y una plantilla cada vez más sólida, el conjunto africano mantiene vivo el sueño de seguir avanzando en el Mundial 2026.
Ahora, Marruecos espera rival con la confianza por las nubes y la ilusión de seguir haciendo historia en un torneo donde ya demostró que nunca se le puede dar por vencido.

Paraguay volvió a demostrar que en el fútbol no siempre gana el favorito. La selección dirigida por Gustavo Alfaro protagonizó una de las mayores sorpresas de la Copa Mundial de la FIFA 2026 al dejar en el camino a Alemania tras imponerse 4-3 en la definición por penales, luego de igualar 1-1 durante los 120 minutos de juego.
El encuentro comenzó con una Alemania decidida a imponer condiciones desde la posesión del balón. Los europeos dominaron gran parte del compromiso y generaron varias oportunidades de peligro, pero se encontraron con una defensa paraguaya muy bien organizada y con un Orlando Gill inspirado bajo los tres palos.
Cuando mejor jugaba el conjunto alemán, Paraguay encontró el golpe perfecto. Julio Enciso aprovechó un espacio en la defensa rival y definió con calidad para abrir el marcador, desatando la ilusión de miles de aficionados albirrojos que soñaban con una clasificación histórica.
Alemania reaccionó tras el descanso y aumentó la intensidad de sus ataques. El empate llegó gracias a Kai Havertz, quien apareció dentro del área para vencer al arquero paraguayo y devolverle la esperanza a la Mannschaft. A partir de ese momento el partido se convirtió en un constante ida y vuelta, con los europeos buscando el segundo tanto y Paraguay resistiendo con orden y sacrificio.
En el tiempo suplementario la emoción fue aún mayor. Alemania llegó a celebrar un gol que parecía darle el boleto a la siguiente ronda, pero la acción fue anulada tras la revisión del VAR, manteniendo con vida a una selección paraguaya que nunca dejó de creer.
La definición desde el punto penal fue un verdadero ejercicio de sangre fría. Orlando Gill volvió a convertirse en el héroe de la noche con intervenciones decisivas, mientras los cobradores paraguayos respondieron con personalidad. El penal definitivo desató la celebración de jugadores, cuerpo técnico y aficionados, conscientes de que acababan de escribir una página inolvidable en la historia del fútbol paraguayo.
La eliminación representa un duro golpe para Alemania, una de las selecciones llamadas a pelear por el título, que volvió a quedarse antes de tiempo en una Copa del Mundo pese a mostrar superioridad en varios pasajes del encuentro. Paraguay, por su parte, continúa soñando y ahora se instala entre los mejores equipos del torneo con la confianza por las nubes.
La Albirroja confirmó que este Mundial sigue lleno de sorpresas y que ningún favorito tiene garantizado el camino hacia el título. Con un bloque sólido, disciplina táctica y figuras como Julio Enciso y Orlando Gill en un nivel sobresaliente, Paraguay se ganó el derecho de seguir haciendo historia y ahora espera rival con la ilusión intacta de continuar sorprendiendo al mundo.

Brasil tuvo que trabajar más de la cuenta para mantenerse con vida en el Mundial 2026. La selección dirigida por Carlo Ancelotti derrotó 2-1 a Japón en un intenso partido de la fase de dieciseisavos, gracias a un gol de Gabriel Martinelli en el tiempo de reposición, resultado que le permitió asegurar su clasificación a los octavos de final.
El compromiso comenzó con sorpresa. Japón mostró nuevamente el orden táctico y la disciplina que lo caracterizaron durante la fase de grupos. A los 29 minutos, Kaishū Sano aprovechó una rápida transición ofensiva para abrir el marcador y poner contra las cuerdas a la ‘Canarinha’. Los asiáticos defendieron con intensidad y cerraron espacios durante gran parte del primer tiempo, obligando a Brasil a buscar alternativas para romper el bloque defensivo.
En la segunda mitad apareció la reacción brasileña. Carlo Ancelotti movió el banco para darle mayor profundidad al ataque y el equipo respondió. Casemiro igualó el marcador al minuto 56 con un potente cabezazo tras un centro desde la banda, devolviendo la confianza a los sudamericanos y cambiando por completo la dinámica del encuentro.
Con el empate, Brasil monopolizó la posesión del balón y generó numerosas ocasiones de peligro. La estadística reflejó ese dominio: terminó el partido con un 62 % de posesión, 20 remates, 7 disparos al arco, 679 pases completados y una precisión del 92 %, mientras que Japón apenas registró cinco remates y dos entre los tres palos. A pesar de esa superioridad, la defensa japonesa y el arquero Zion Suzuki mantuvieron el suspenso hasta el tiempo añadido.
Cuando todo apuntaba a la prórroga, apareció Gabriel Martinelli. En el minuto 90+6, el atacante del Arsenal definió con tranquilidad dentro del área para marcar el 2-1 definitivo y desatar la celebración brasileña. Fue un premio a la insistencia de un equipo que nunca dejó de atacar y que encontró la recompensa en la última acción del partido.
Uno de los aspectos más destacados fue la capacidad de reacción del conjunto de Ancelotti. Brasil volvió a mostrar calidad individual con futbolistas como Vinícius Júnior, Casemiro y Martinelli, aunque también dejó algunas dudas defensivas y sufrió para superar a un rival que volvió a demostrar el enorme crecimiento del fútbol japonés en los últimos años.
Con este triunfo, Brasil mantiene vivo el sueño de conquistar su sexto título mundial y avanza a los octavos de final, donde continuará su camino en busca de la gloria. Japón, por su parte, se despide del torneo dejando una imagen muy competitiva y confirmando que ya es una selección capaz de poner en aprietos a cualquier potencia del fútbol internacional.